Brasil demostró con la conquista del campeonato del mundo de voleibol, que se ha disputado en Japón, que sigue siendo el rey de este deporte y que desde que ascendió a lo más alto en 2001, cuando ganó la primera Liga Mundial, nadie ha podido superarle.
Bicampeón del mundo, en Argentina 2002 y en Japón 2006, campeón olímpico en Atenas 2004, campeón de la Liga Mundial en 2001, 2003, 2004, 2005 y 2006 y campeón de la Copa del Mundo en 2003, sus títulos son la demostración palpable de sus poderes.
Brasil era un claro favorito en el mundial de Japón, pero no pocas dudas surgieron cuando, en la primera fase, Francia le venció con cierta claridad. Surgieron comentarios sobre la edad de sus jugadores, que si Ricardo, Sergio, Giba, Heller, Marcelinho, Anderson y Gustavo estaban por encima de la treintena de años.
Pero nadie habló de su calidad, de la técnica y la creatividad que les ha permitido mantenerse en la cima del voleibol durante los últimos seis años, sin que ninguna otra selección haya podido poner en entredicho su superioridad.
En la segunda fase del campeonato, Brasil dio muestras de 'recuperación' y venció a Bulgaria sin demasiados problemas y a Serbia y Montenegro, en semifinales, con la autoridad del campeón.
La final casi no existió. Polonia no estuvo a la altura de las circunstancias y cayó presa de los nervios y de la falta de experiencia, mientras que Brasil se comportó como el gran campeón que es.
Brasil, por lógica, deberá tener un cambio generacional a no mucho tardar. Incluso la cita de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, dentro de menos de dos años, quizá se antoja demasiado tarde para algunos jugadores. Pero la calidad no entiende de edades y Brasil de calidad anda sobrada.
Polonia ha sido la gran revelación del campeonato. De la mano del argentino Raúl Lozano ha aparecido de repente en la elite mundial, sin hacer ruido pero con la contundencia de las "fuerzas emergentes", como dijo a EFE el seleccionador brasileño, Bernardo Rezende.
Polonia se presentó en la final mundialista invicta y sólo dobló la rodilla ante el campeón. Treinta y dos años después Polonia vuelve a la elite del voleibol mundial, ya que en México'74 la selección polaca ganó un mundial y luego desapareció en la zona modesta de la clasificación.
Bulgaria representa a la mejor escuela del voleibol del Este europeo, con una altura y fuerza física casi apabullantes que le sirvieron para conquistar la medalla de bronce, ante una Serbia y Montenegro que, pese a ver desmembrarse su país, sigue en puestos de honor cuatro años después de también ser cuarta cuando era Yugoslavia.
Italia, Francia y Rusia han sido las grandes perdedoras del mundial porque estaban llamadas a estar en semifinales y a luchar por las medallas y se han tenido que conformar con estar en el quinto, sexto y séptimo lugar, respectivamente.
Por último, el octavo puesto de Japón también hay que considerarlo meritorio al tener una selección menor en lo técnico y en altura, pero que con la ayuda de sus aficionados supo remontar sus propias limitaciones.
El voleibol mundial y Japón llevan los últimos años caminando de la mano y parece que el 'matrimonio' sigue bien avenido. El próximo año Japón volverá a ser la sede de la Copa del mundo y el mundial femenino de dentro de cuatro años también se disputará en sus tierras.